El efecto de las dietas sin Hidratos de carbono

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ESTE TIPO DE DIETAS APARECIÓ EN ESTADOS UNIDOS A FINES DE LA DÉCADA DE LOS SESENTA, CON LAS PROPUESTAS DEL DR. ATKINS Y EL RÉGIMEN SCARSDALE. TUVIERON SU AUGE EN LOS AÑOS SETENTA, PARA LUEGO SALIR DE ESCENA HASTA FINES DE LOS NOVENTA CUANDO APARECIÓ UN “REVIVAL” QUE LOGRÓ INCLUSIVE SER TAPA DE LA REVISTA TIME. EN LA ARGENTINA ESTE TIPO DE DIETAS SIEMPRE ESTUVO EN VOGUE DESDE ESA ÉPOCA, Y EN NUESTRA CULTURA POPULAR EL PAN Y LAS PASTAS SIEMPRE FUERON SINÓNIMAS DE ENGORDAR.


     La base de estos regímenes es una severa restricción de los hidratos de carbono, o sea: pastas, arroz, pan, cereales, papa, batata, dulces, bananas y uvas. Curiosamente todos estos alimentos contiene menos del 1% de grasa. Es muy típico encontrar menúes de pollo con ensalada en estas dietas. En poco tiempo, días, de seguir estas recomendaciones, se bajan algunos kilos de peso. Sin embargo esta pérdida se estanca al poco tiempo, y es muy común ver los “efectos rebote” posteriores al régimen.
Primero se debe entender que perder peso no es sinónimo de perder grasa. Este último es el tejido que yace entre la piel y el músculo y que luce mal y puede ser perjudicial para la salud en exceso. También es simplemente tejido graso la incorrectamente llamada “celulitis”. Ya que la grasa no se mezcla con el agua (intente mezclar aceite con agua y verá) este tipo de tejido contiene muy poca. Sin embargo el tejido muscular, que nos da la apariencia de “tono” es un 72% agua. Estas dietas se basan en la pérdida de agua de los músculos, más que de grasa. Le explicaré por qué.

Los hidratos de carbono son la principal fuente de glucosa sanguínea (azúcar de la sangre), el único combustible para el cerebro y el sistema nervioso, además del favorito de los músculos. Cuando se los ingiere con regularidad, el excedente se almacena como glucógeno, unos 100 g en el hígado, y otros 300 a 400 g en los músculos. Cada gramo de glucógeno se lleva 3 g de agua a estos órganos. O sea que podemos subir o bajar 1600 a 2000 g (1.6 a 2.0 kg) de peso en pocos días al ingerir o no hidratos de carbono (100 g + 300 g = 400 g de glucógeno, + 400 x 3 = 1200 g de agua).
La historia no termina aquí, ya que estas dietas hacen que los riñones no puedan concentrar sodio (sal), provocando un efecto diurético que incrementa la pérdida de peso (de agua). Como el cerebro, sistema nervioso y músculos siguen necesitando glucosa, pero no tenemos un aporte adecuado de la alimentación y nuestras reservas ya son escasas, el organismo debe fabricar glucosa de algún lado. Entonces el cuerpo se devora a sí mismo para este propósito. ¿Y qué tejidos devora? Sí, algo de grasa de emergencia. Pero principalmente se usan proteínas del cuerpo (tejidos muscular, órganos, sangre, inmunoglobulinas) para fabricar glucosa mediante un proceso que se llama gluco-neo-génesis (“formación nueva de glucosa”). En consecuencia continuamos perdiendo peso balanza, pero no precisamente lo que luce mal.
De hecho he aquí la razón del look “demacrado” cuando se realizan este tipo de dietas: se consumieron los tejidos que producen el “tono”, o sea músculo.
El metabolismo basal, nuestro principal quemador de energía diaria, depende de la masa muscular y de órganos activos de la persona. Por eso un hombre puede comer más y no engordar que una mujer de igual peso, porque tiene más músculo. Dicho sea de paso que las grasas se queman principalmente en al mitocóndrias de los músculos. Entonces al bajar de peso perdiendo músculo estamos desacelerando nuestro metabolismo, y cuando abandonamos esta dieta (ya que el cerebro no aguanta mucho con poca glucosa), nuestro metabolismo está más lento y engordamos más rápido.
Existen problemas de salud asociados con estas dietas: deshidratación, pérdida de calcio, cetosis, pérdida de electrolitos, debilidad, deficiencias de vitaminas y minerales, y posiblemente problemas cardíacos ya que la masa muscular del corazón disminuye. Sin un adecuado aporte de glucosa para el cerebro notaremos falta de memoria, irritabilidad, dolores de cabeza, y un desgano generalizado. Por esto muchos de estos regímenes están acompañados de “pastillas”, que son por lo general estimulantes del sistema nervioso.

 

FRANCIS HOLWAY, MSC, CSCS FHOLWAY@HOTMAIL.COM
Santa Fe 2656, 6to B – Capital Federal (1425) Tel/fax: 4822-9436
obtenido de: http://www.fcmax.com/nota.php?nota=2612
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