¿Consumir mucho azúcar provoca diabetes?

La diabetes no se produce por un consumo excesivo de azúcar, sino que se debe a la falta de insulina, una hormona que regula la cantidad de azúcar en la sangre

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Hoy derribaremos uno de los mitos más populares que existen sobre la alimentación y el riesgo de padecer ciertas enfermedades crónicas. Aunque con frecuencia se asocian los términos azúcar y diabetes, muchas personas están plenamente convencidas de que consumir una elevada cantidad de azúcar origina esta enfermedad; pero caen en un error, ya que es totalmente falso. Comer mucho azúcar no causa diabetes.

La diabetes se produce por la falta de insulina en el organismo y no por un exceso de azúcar en la dieta, tal y como hemos comentado. La insulina es una hormona necesaria para regular los niveles de azúcar en sangre hasta una escala considerada “normal”, y su deficiencia puede tener un origen genético (diabetes tipo tipo 1) o adquirirse con el tiempo (diabetes tipo 2). Por lo tanto, volvemos a recalcalar sólo si al ingerir azúcar fallase esta hormona, estaríamos ante un caso de diabetes.

Es importante puntualizar que la diabetes de tipo 1 o insulinodependiente se caracteriza porque no se produce suficiente insulina, se desconocen las causas y no puede prevenirse, en cambio la diabetes de tipo 2 o no insulinodependiente se debe a una utilización ineficaz de la insulina por problemas de sobrepeso e inactividad física o sedentarismo. Como dato complementario, este último tipo suele representar el 90% de los casos mundiales de diabetes.

Quizás este mito lleva arraigado mucho tiempo en la sociedad porque relacionamos que los alimentos que tienen gran cantidad de glucosa suelen ser bastantes calóricos y, por tanto, un consumo excesivo conduciría a un aumento sustancial de peso que a largo plazo podría convertirse en obesidad, factores de riesgo para la diabetes de tipo 2.

Una vez que la enfermedad ha sido diagnosticada, es necesario tener mayor control sobre la cantidad y la frecuencia en que se incluyen carbohidratos en la alimentación, entre ellos elazúcar, aunque éste no sea el detonante de la misma. Debemos recordar que los hidratos son uno de los elementos irreemplazables junto a las grasas y las proteínas, y que tan sólo nuestro cerebro consume un 20% de la energía que ingerimos en forma de glucosa.

Obtenido de: muyenforma.com

 

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¿Fibra?

La fibra dietética es un nutrimento conformado por hidratos de carbono y lignina. Su característica principal es que esta no es digerible. Se encuentra en cereales, leguminosas, verduras y frutas.

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Entre las funciones se encuentran su acción laxante, la atenuación de glucosa en sangre, la normalización de los niveles de colesterol, facilitar el efecto de peso por su efecto de saciedad y la baja absorción de elementos de alto contenido calórico, mejora el control de la presión arterial.

En países latinoamericanos, debe consumirse entre 25 a 30 gramos de fibra diarios.

Otra definición es la fibra funcional, son carbohidratos aislados o puros que confieren efectos fisiológicos benéficos y que tratamos de incluir intencionalmente dentro de la alimentación. (Instituto de Medicina).

Tipos de fibra:

– Fibra soluble: Son las gomas y mucílagos que se encuentran en las frutas y verduras, proveen viscosidad y textura en las heces.

– Fibra insoluble: Es la que proviene de la cascarilla de los cereales.

Las cuatro propiedades de la fibra:

  1. Retención de agua: Es la fibra soluble la que tiene esta propiedad,
  2. Absorción de compuestos orgánicos:
  3. Intercambio de iones: La ingestión de fibra podría disminuir la absorción de minerales. El ácido fítico, presente en alimentos como granos y semillas, es capaz de secuestrar algunos minerales como calcio, hierro, magnesio y zinc.
  4. Fermentabilidad por las bacterias del colón: Puesto que la fibra no se digiere, llega al colon intacta y es aquí donde se fermenta. Los productos de esta fermentación serán ácidos grasos de cadena corta. Las fibras que mas se fermentan son las fibras solubles. La fibra insoluble, proveniente de los cereales, es mas resistente a la degradación bacteriana.

Funciones: Sigue leyendo

Superando la alergía al huevo y leche en 1 semana

Superar la alergia al huevo o a la leche en solo una semana ya es posible. Hasta ahora, el método de desensibilización convencional empleado para suprimir la alergia a estos dos alimentos básicos requería de un proceso de dos meses, en el caso del huevo, y de tres a cuatro meses, en el de la leche.

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Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra han conseguido que pacientes pediátricos con alergia al huevo o a la leche se desensibilicen en menos de siete días, y mediante una terapia de exposición progresiva al alimento.

Las alergias al huevo y a la leche suponen una limitación en la dieta de quien lo sufre dada su presencia en multitud de alimentos elaborados y en gran cantidad de productos cocinados. «Aproximadamente un 80% de los niños supera esta alergia de forma espontánea a los tres años de edad. Sin embargo, existe un 20% que no lo hace», asegura la doctora María José Goikoetxea, especialista del Departamento de Alergología e Inmunología de la Clínica Universidad de Navarra.

El tratamiento es sencillo. Fundamentalmente se basa en reeducar a las células que reaccionan ante alimentos inocuos como la leche o el huevo. «Esta reeducación consiste en administrar cantidades muy pequeñas de estos productos, inicialmente mínimas, y cuyo volumen se aumenta de forma progresiva semanalmente. Los incrementos del alimento que provoca la alergia se realizan siempre en el recinto hospitalario, de forma que el paciente esté en condiciones de seguridad mientras su organismo va asimilando estas sustancias sin reaccionar contra ellas», detalla la especialista. El objetivo de la desensibilización es, en el caso de la leche, llegar a poder ingerir un vaso de 200 ml y en el del huevo, un huevo frito o en tortilla tres veces por semana.

Para poder reducir los plazos de efectividad a tan sólo una semana, al paciente se le administran varias dosis en un mismo día, aumentando la cantidad progresivamente durante varios días consecutivos. «Cuando la sensibilización al producto es baja y si el sistema inmune del niño lo permite, la ‘dosis objetivo’ puede conseguirse en cinco días. En el caso del huevo esta dosis consiste en un huevo frito y en el de la leche, 200 ml», indica la doctora Goikoetxea. Sigue leyendo

La gran diferencia

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Algunos de nosotros hemos llegado a confundir, hambre con apetito, saciedad con saciación.  A primera instancia pareciera que son lo mismo, pero no. Aquí les dejo algunas definiciones que obtuve del INSK.

– Hambre: es la sensación fisiológica que nos indica que es momento de comenzar a comer, esto sucede cuando las reservas de energía en nuestro organismo ya no son suficientes y necesitamos volver a recargar energía.

         Por ejemplo, se puede identificar una sensación de “vacío” o “dolor” en el estómago cuando tenemos mucho tiempo sin comer.

– Apetito: esta sensación es mucho más subjetiva, es lo que nos motiva a seleccionar los alimentos que deseamos comer y puede ser influenciado por aspectos psicológicos y sociales.

         Por ejemplo, puede ser que a la hora de la comida tengas ganas de comer un platillo en particular, es el apetito y no el hambre lo que te orilla a escoger ese alimento en lugar de otro. No necesariamente tenemos hambre cuando sentimos apetito.

– Saciación: se refiere a las sensaciones que identificamos cuando deseamos dejar de comer, generalmente la distensión del estómago es una de las señales de nuestro cuerpo para indicarnos que es tiempo de detener la ingestión de alimentos.

         Un ejemplo común es cuando terminas de comer y dices sentirte “lleno”.

– Saciedad: se refiere al tiempo que pasa entre una comida y la otra sin sentir hambre. Existen alimentos que nos provocan una sensación de saciedad por un periodo de tiempo más prolongado, tal es el caso de los alimentos con fibra. Ésta ayuda a  retardar la absorción de los nutrimentos permitiendo que lleguen más lentamente a nuestro organismo, lo que evita que sintamos hambre en pocas horas.